Artistas contra ley antigrafitis

 

 

 

 

 

390 personas entre pintores, muralistas y cultores firmaron una declaración rechazando el proyecto de ley que sanciona el arte callejero.

Unos 390 artistas visuales, cultores y gestores del arte urbano en espacios públicos, firmaron una declaración pública donde manifestaron “preocupación” por los alcances del proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados que “Regula  el arte gráfico  urbano, establece  condiciones  para su desarrollo y sanciona rayados no autorizados”, el cual, según señalaron “afectará de manera sensible el trabajo realizado por cientos, sino miles, de cultores del arte callejero en nuestro país”.

En el texto los muralistas manifestaron “preocupación por la distinción arbitraria y contraria al desarrollo histórico del arte callejero, que establece separaciones artificiosas entre el arte y los tags, rayados y grafitis, entre otros, con la finalidad declarada de promover a los primeros y castigar o reprimir a los segundos”.

“El arte callejero en Chile nace de la expresión espontánea y popular de actores sociales históricamente marginados, cuyo arte ha estado excluido de las galerías, museos y salas de exposición de arte convencional o académico y a las cuales las comunidades locales tienen escaso o nulo acceso real”, agregaron.

Además, indicaron que “es imposible hacer una distinción objetiva y tajante entre un arte callejero “bueno” y “de calidad” y uno que no cumpla esas condiciones, por lo que queda al arbitrio del observador (la audiencia) la apreciación de las bondades de una expresión artística determinada, hacer una distinción entre arte callejero de buena y mala calidad, solo contribuiría a elitizar una práctica esencialmente democrática y popular”.

El proyecto promovido por el diputado de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, dice que “el grafitero, o quien raya o ‘taguea’, no lo hace con un afán artístico, tampoco suele considerarse a sí mismo como un artista; por el contrario, normalmente estos rayan o pintan el entorno con una intención de rebeldía al sistema, de dejar su marca, lo que se traduce en que normalmente el grafitero o taggero se limita a plasmar su nombre o firma en un muro, en un vagón de tren o en alguna otra superficie visible”.

Y agrega que “una gran mayoría de los rayados o pinturas que vemos en los muros, esculturas, mobiliario, transporte público y otros en Chile no constituyen arte, sino que, por el contrario, se tratan de daños hechos a la propiedad pública o privada, sin siquiera tener como correlación un beneficio material para quien lo inflige”.

Los artistas visuales afirmaron que cualquier iniciativa que pretenda regular estas prácticas debe contener los siguientes puntos:

  • El arte visual urbano debe ser fomentado con una mirada democrática, popular, comunitaria, educativa, cultural y social.
  • Fomentar el cultivo de talentos artísticos en todos los ámbitos y espacios posibles, creando oportunidades para la libre expresión, sin normalizar la enseñanza en un solo tipo de corriente, escuela o forma de expresión artística.
  • Elaborar políticas públicas ampliamente discutidas por la ciudadanía, que tengan como principio ampliar derechos y garantizar el ejercicio de la libertad de expresión, sin caer en la tentación de restringir o reprimir comportamientos que no sean del parecer de un determinado sector

 

FUENTE: El Siglo