Volare

Fue inevitable que recordara un episodio vivido durante nuestro confinamiento en la Isla Dawson.

Miguel Lawner. Arquitecto. 17/02/2021. Anoche fui seducido por una película, dedicada a la vida del cantante italiano Doménico Modugno, quién arrasó en el Festival de San Remo con su inolvidable canción Volare.

Fue inevitable que recordara un episodio vivido durante nuestro confinamiento en la Isla Dawson.

Debido al régimen de trabajo forzado al cual fuimos sometidos, nos llevaron durante un par de días al caserío de Puerto Harris, única localidad habitada en la Isla, donde existían unas 50 viviendas, ocupadas por familias de los oficiales destacados en la Base Naval.

Nuestra labor consistía en reemplazar unos tubos de PVC de cuatro pulgadas de diámetro, por nuevas cañerías de seis pulgadas, obviamente con el propósito de ampliar la población existente.

Debíamos realizar la tarea, en zanjas a tajo abierto de 1,50 metros de profundidad, hundidos en el barro. Era una faena pesadísima, porque requeríamos de al menos tres compañeros para alzar las tuberías existentes y sustituirlas por las nuevas, todo esto, desprovistos de guantes de seguridad.

Varios compañeros sufrieron luxaciones o se lastimaron severamente sus manos.

Como la faena se realizaba en el pueblo, resultaba inevitable la concurrencia de niños, atraídos por la novedad de nuestra presencia, rompiendo la monotonía de sus vidas.

Estábamos en eso, cuando de pronto comienzo a escuchar de lejos la melodía de Volare. Le consulto al niño que permanecía más cerca de nosotros, si la canción provenía de su casa. Respondió afirmativamente con su cabecita, por lo cual le solicité: “dile a tu madre que eleve el volumen de la radio, para que podamos escucharla mejor”.

El niño partió corriendo, se introdujo a su casa y de inmediato, la melodía comenzó a escucharse claramente, tras lo cual, ambos asomaron su cabeza por la puerta, mirando en nuestra dirección.

Era una escena curiosa, yo diría casi tierna, porque el rostro de la madre aparecía arriba y el niño más abajo. Así se mantuvieron hasta el término de la canción.

Imposible no recordar este pequeño gesto de solidaridad, cuando anoche veía esta película, que recomiendo a quienes no la han visto.

FUENTE: EL SIGLO