¿A QUIEN LE INTERESA LA VIOLENCIA?

Los grupos oligárquicos que se oponen al gobierno que asumió en marzo del presente año, han orquestado otra campaña más indicando que en un mes ha aumentado la violencia en el país, culpando a la nueva gestión gubernamental de ello.

El absurdo de la derecha es evidente. Una demostración que el gobierno actual no es partidario de la violencia es que ésta haya aumentado en breve tiempo, advirtiendo con ello que son sectores interesados de la derecha los que estarían organizando la violencia tanto en el sur de Chile como en el barrio comercial de Estación Central en Santiago.

En este último lugar hubo ataques de presuntos comerciantes ambulantes quienes habrían disparado a personas que protestaban, dejando a varios heridos, uno de ellos de gravedad. Tres de ellos son periodistas por lo que habría que investigar cuál es el propósito de los agresores al disparar a personas que cubren noticias.

Hay imágenes donde se observa a los agresores disparando a poca distancia de la policía uniformada. El gobierno ha determinado investigar esta situación para que se aclare el origen de estos atentados criminales contra los ciudadanos.

La justicia ha concluido en dejar en prisión domiciliaria a los que dispararon contra las personas en Santiago. El abogado capitalino Pedro Orthustegui opinó que la implementación de justicia tenía problemas en Chile en el sentido de cierta liviandad en sus procedimientos.

También criticó la falta de operatividad y conocimientos de quienes están a cargo de la seguridad a nivel gubernamental.

¿Habría que designar de ministro del Interior a un carabinero? Ese tipo de confusiones en personas preparadas en legislación, permiten dudar en quienes deberían tener claro qué es un control político de la seguridad nacional de los ciudadanos. 

La implementación técnica de la seguridad corresponde a la policía que hasta el momento ha fracasado en décadas para combatir los problemas de inseguridad, sobre todo en La Araucanía.

Resulta majadero que los opositores se dediquen en forma apresurada a atacar al gobierno cuando los planes de cambios aún no se aplican. Incluso los parlamentarios de derecha se han dedicado exclusivamente a criticar los inicios del gobierno, como si fuera esa la principal tarea de los legisladores que son pagados con dineros del Estado.

Hay que reiterar la pregunta inicial: ¿A quién favorece la violencia que se ha acrecentado en el último tiempo?

Es indudable que al actual gobierno, no. Por ello, el gobierno debe determinar formas de acción para que quienes están interesados en defender sus intereses de esa forma sean investigados y determinar formas de acción para que los ciudadanos normales puedan desarrollar sus actividades en forma tranquila.

La presencia de militares en La Araucanía fue probada en el gobierno anterior y, lamentablemente, no hubo un resultado óptimo, aspecto que habría que investigar adecuadamente.

Los paros de protesta de los camioneros están desacreditados por sus acciones en el pasado dictatorial donde fueron cómplices de los preparativos de las acciones futuras del golpe militar de 1973, por lo cual la comunidad no confía en sus planificaciones de protestas.

La derecha en el parlamento se ha dedicado a desacreditar todas las actividades que planifica el gobierno en menos de dos meses de gobierno, lo que indudablemente es un plan para desviar la atención de los ciudadanos de los objetivos fundacionales de quienes necesitan otro país que cumpla con las normas de justicia que necesitamos.

Por ello, los propósitos de los poderes de Chile están destinados a mantener que ese uno por ciento de ese poder sea dueño de casi el 50% de las riquezas del país.

La violencia interesa a esos poderes que continúan moviendo sus influencias en la nación donde los medios de comunicación son los encargados de difundir mentiras, como lo hemos manifestado.

La oposición antidemocrática no desea que el país cambie porque el país que ha creado es ideal para mantener sus ganancias que han dejado en la pobreza a la mayoría de los ciudadanos.