CLAVE, QUE NUEVA CONVENCIÓN “MANTENGA UN ESTÁNDAR DEMOCRÁTICO”

El ex convencional Marcos Barraza dijo que la nueva instancia que redacte el otro proyecto de nueva Constitución debe incluir “en términos de participación” a los pueblos originarios, la paridad de género y los independientes. Advirtió que “la derecha va a intentar imponer un ejercicio nominal, lo más parecido a lo que fue la Comisión Ortúzar durante la dictadura” y que querrán dejar todo en manos de tecnócratas. Pese al resultado del plebiscito, enfatizó que “está vigente la expectativa de dotarse de una nueva Constitución”. Manifestó que “el damnificado por el resultado del plebiscito es el pueblo de Chile” porque no se accede a derechos fundamentales. Y abordó causales en torno del 61% obtenido por el Rechazo.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 05/09/2022¿Cómo recibes los cuestionamientos hacia la labor de las y los convencionales, a lo hecho por la Convención Constitucional, llegando a afirmarse que son responsables del triunfo del Rechazo?

La derrota del Apruebo no tiene una explicación unifactorial, o monocausal, tiene más de un elemento de análisis que permite explicarla. En lo sustantivo, lo que no debe ocurrir es soslayar esos elementos y establecer claramente las prioridades o cuales son elementos más incidentes, unos respecto de otros. Eso obliga a un análisis riguroso, pensando en que esta es una lucha que no acaba ni concluye con esta derrota. Creo que está vigente el ímpetu social, la expectativa de dotarse de una nueva Constitución que reemplace el texto de la dictadura, el texto del abuso, y en esa perspectiva, las razones que explican la derrota son importantes.

¿Dónde sitúas esas razones?

Lo primero es no desconocer que hubo una mayoría nacional que no se sintió interpretada por el proyecto de nueva Constitución, ese es un dato de la realidad, que queda para el análisis más pormenorizado respecto a qué norma y qué temática no hizo sentido. En segundo lugar, creo que no hay que soslayar una campaña multimillonaria del Rechazo y de la derecha, orientada a una mentira impúdica sobre los contenidos de la norma constitucional, que fue invisibilizando los atributos del texto constitucional. Mucha gente se sintió llamada a leer el texto, pero una gran mayoría sólo accedió a las mentiras. Hubo un financiamiento desmedido, irregular, hacia el Rechazo por parte de grupos económicos, y quiero agregar que la campaña de las AFP fue concomitante y complementaria, si bien las restricciones legales les impedían llamar al Rechazo, la orientación era hacia el Rechazo. En tercer lugar, incidente y determinante, fue una estrategia sistemática de la derecha orientada a socavar la base de legitimidad de la Convención Constitucional, eso lo iniciaron desde que se estableció esa instancia, y se acentuó con debilidades individuales que ocurrieron. Sin ir más lejos, ese socavar la legitimidad moral de la Convención comienza con el episodio de Rodrigo Rojas Vade (quien confesó no estar afectado de un cáncer), que alimentó una crítica gratuita y facilista respecto a la Convención. También hubo errores de excesos retóricos. Pero lo sustantivo es que hubo una estrategia de la derecha orientada a socavar la base moral del proceso, a asimilarlo en lo que la ciudadanía más repudia, que es la politiquería, y homologar el funcionamiento de esta institución a otras instituciones, llevando a la Convención a la pérdida de la credibilidad institucional. Otro punto fueron los errores de campaña del Apruebo, que fueron evidentes, como el suceso de cierre en Valparaíso, que debe haber producido costos en términos de adhesión al Apruebo.

Todo eso contextuado en una crisis económica que ha golpeado muy fuerte a las familias, a las personas, a las trabajadoras y los trabajadores, de un fenómeno de la delincuencia muy activo, en consecuencia operó frustración, desencanto y malestar, que fue traspasado al texto constitucional propuesto.

¿Quiénes estuvieron en la Convención, ahora tienen que replegarse, o deben seguir activos en lo que viene del proceso constituyente?

No lo pondría en términos de repliegue o pro actividad. Uno tiene que seguir perseverando en las luchas sociales que corresponde. Me parece que este es un asunto de soberanía popular, no de individualidades, y todo lo que esté al alcance para que se materialice un nuevo proceso, hay que contribuir a aquello.

Tú fuiste convencional por el Partido Comunista, ¿qué te parece cuando se dice que el PC fue uno de los más damnificados por el resultado del plebiscito?

El damnificado por el resultado del plebiscito es el pueblo de Chile. Las exigencia justas de tener mejor educación, no mercantilizada, de acceso garantizado a la salud con enfoque de derechos, tener pensiones dignas, de contar con un sistema de cuidados para las mujeres, de tener un reconocimiento constitucional del trabajo doméstico, de contar con un Estado social y democrático de derechos, que es el tema central, que reemplaza el actual Estado subsidiario, todo eso queda en el camino, o pendiente, y eso lesiona, sin duda, al pueblo.

Ahora, las fuerzas transformadoras, como el PC, sabemos de derrotas, y debemos tener la entereza, como la hemos tenido en otras oportunidades, para con agilidad -porque los acontecimientos se precipitan-, poner al centro las transformaciones y poner la perspectiva de futuro. Eso significa no cejar en el esfuerzo por dotarnos de una nueva Constitución.

Precisamente en ese sentido, ¿no hay peligro de que dado lo que ocurrió, con ese alto porcentaje de rechazo al texto propuesto, se quiera dejar de lado una Convención y se busque que el Parlamento o un grupo de expertos elabore el nuevo proyecto constitucional?

Evidentemente que la derecha y quienes plantearon el Rechazo se sienten más vitales para intentar imponer sus términos y condiciones. La discusión sobre el mecanismo para habilitar la nueva Convención Constitucional es clave en términos que mantenga un estándar democrático inalterable, equivalente en términos de participación de los pueblos originarios, paridad de género, participación de los independientes. Estamos hablando de una nueva Constitución y de un proceso constituyente que se origina por un déficit democrático respecto de la actual Constitución. Los problemas de democracia se resuelven con más democracia, relativizar el estándar de la Convención, en el sentido de privilegiar técnicos, tecnócratas, por sobre la voluntad ciudadana, sería un error de magnitudes.

Se ve difícil, en esa línea, la discusión que viene en el Parlamento…

Sí, sin duda. La derecha va a intentar imponer un ejercicio nominal, lo más parecido a lo que fue la Comisión Ortúzar durante la dictadura (preparó el proyecto constitucional de la Junta Militar). Por lo mismo, la claridad con que las fuerzas transformadoras enfrenten esto con sentido unitario y la perspectiva democrática, es clave.

Fuente: El Siglo